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En Caripe se incendió la Memoria

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esquina Tepedino

Caripe a primera vista y a conciencia después de haber vivido en este maravilloso pueblo podemos decir que es una tierra afortunada, un paraíso creado por un creador de cuentos; y esto no es pura retórica basta ver su gente y lo generosa que ha sido la naturaleza con este pedacito de tierra al darle un clima envidiable, sus verdes montañas bañadas por cristalinas aguas de ríos y manantiales, una tierra negra y la impresionante cueva del guácharo. Sin embargo como todo bajo cielo no ha escapado de acontecimientos naturales o inducidos que han marcado su historia.

 


caripe panorámica

Desde que en 1806 un terremoto derribara casi toda la iglesia dedicada al Santo Ángel Custodio y que solo la cúpula y el presbiterio permanecieron en pie, hemos visto como a pesar de grandes avances en su desarrollo, Caripe no ha escapado a unos inevitables ciclos de caos y declive que han trastocado el trasiego de la vida de sus moradores.

En nuestra mente pululan imágenes y vivencias de un Caripe tranquilo donde la gente paseaba de noche por sus calles dejando sus casas y carros abiertos sin temor alguno, nos llega a la memoria un pueblo agricultor de donde salían camiones cargados con las más ricas y variadas hortalizas y legumbres, se producía miles de quintales de café para exportación, existían potreros que abastecían al pueblo de carne de diferentes géneros, se encontraban decenas de bodegas y abastos con las más variados productos nacionales e internacionales, quesos, charcutería, delicateses, etc.,

Caripe contaba con una de las panaderías más grandes de todo el oriente, La Panadería Coromoto, que distribuía el pan siempre fresco a muchos pueblos y ciudades , se hacían colas de días frente a La Frutícola Caripe con camiones cargados de naranjas para fabricar el primer jugo caripero vendido a nivel nacional, El Jugo Turpial y como olvidar el dulce olor a naranja que invadía a todo el pueblo cuando se procesaba el concentrado de este jugo, recordamos como el pueblo iba creciendo con cierto orden, se abrió el mercado nuevo, mejor ubicado, de un dispensario se pasó a un centro de salud, existían mas de 5 farmacias muy bien dotadas, tiendas de ropas con prensas traídas de la capital, contábamos con 2 cines y como atractivo turístico miles de visitantes nórdicos y nacionales se paseaban por sus calles... pero sobre todo lo que nos llenaba de gran orgullo era ver como crecían nuestros hijos y convivíamos en un ambiente donde a pesar de las diferencias sociales, políticas o educación,... todos parecíamos familia.

plaza

Podemos quizás decir que a Caripe se lo ha tragado el país, a pesar de que mantuvo allí como aislado, oculto de muchos vicios, finalmente parece haber sido alcanzado por el mal de todos los pueblos. Su gente se ha visto la necesidad de dejarlo atrás para buscar en otras latitudes un bienestar perdido, una tranquilidad desvanecida, un sueño de futuro.... pero si ya esto no es posible conseguirlo ni en Caripe,... entonces algo está realmente mal.


Y es que el caos se presta para muchas cosas y ninguna de ellas parece ser positiva, en este cultivo los males se agrandan, las deficiencias se agudizan, el oportunismo se une a la ambición para explotar la necesidad y aquel panorama idílico se ha convertido en una historia irreconocible y difícil de entender. Cuando impera la ley del más fuerte, el rumbo se tuerce y el bien común es para quienes convivían con este caos como modo de vida. Algo inaceptable para cualquier ser pensante.

 

casa tepedino


Esta reflexión fue originada por el incendio reciente que destruyo la casa de la esquina de Tepedino. Una casa con mucha historia que atreves de sus puertas y ventanas vio crecer a caripe; pero este fuego también encendió algo muy adentro porque no existen las casualidades, y quizás este sea inicio de algo bueno, un despertar, algo que avive el amor por lo nuestro y que clame el querer rescatar nuestra historia y lo que somos,... y es que lo que vivimos ayer es parte de lo que somos hoy, no podemos dejarlo a un lado o simplemente borrarlo.

esquina Tepedino2

concha de coco


El progreso debe continuar pero en positivo y depende de cada uno de nosotros convertirnos en verdaderos guardianes de lo que significa ser Caripero. Unirnos todos de nuevo para rescatar a nuestro pueblo de la decidía y llevarlo por un camino común, un rumbo pensado, planificado con sentido de orden y sobretodo con un modelo urbano bien estructurado que recoja en sí mismo nuestra variada y plural idiosincrasia y modo de vida. Volvamos a sentir el orgullo de lo que somos y de donde vinimos.... somos Cariperos.